Admito que iba a empezar esta edición de According to Paco con una línea graciosa que agarrara la atención de mis 0 lectores, pero la realidad es lo suficientemente graciosa sin moverle mucho.
Me choca tener que reducir el espectro político a la caricatura de derecha mojigata e izquierda extremista, pero en serio que los hechos políticos de los últimos días me obligan no a caricaturizar por mi propia mano, sino simplemente a describir la caricatura.
Como el título indica, voy a hablar del aborto. Este NO es un panfleto a favor del aborto y menos uno en contra. Aunque tengo una opinión sobre el tema, no es esa la que quiero expresar. Quiero más dejar ver cómo está desenvolviéndose el debate (o la falta de él).
En esta esquina, con pantaloncillo azul y un peso micro-mosca en el DF, la derecha mojigata.
En esta otra, con pantaloncillo amarillo, con tintes tricolores, azul-rojos y de cualquier partido que se quiera poner la camiseta de liberal, la izquierda extremista.
Me parecen interesantísimos varios aspectos que al parecer son el discurso recurrente
1- Cuando los de izquierda se manifiestan, es por el bien de la gente. Cuando lo hacen los de la derecha, es para fomentar el oscurantismo
2- Cuando la izquierda saca gente a manifestaciones masivas y bloquean calles, se le llama defensa de la democracia. Cuando lo hacen los de la derecha, son provocadores.
3- La Iglesia no tiene derecho a expresarse en ningún aspecto, menos cuando le convenga a la izquierda.
Esta es una aproximación (sumamente simplista) hacia el problema de comunicación que estamos viviendo. Estamos reviviendo un efecto "cállate chachalaca" sólo que en un tema sumamente profundo.
Aunque es cierto que el aborto no es la mayor preocupación que tiene el país (ni la segunda, ni la tercera, ni la centésima), también es cierto que por involucrar directamente a la vida tienen un peso en la opinión pública muy elevado.
El problema real de comunicación aquí no es que se debata el tema. Si los partidos en serio debatieran el problema de raíz, discutieran puntos y no posiciones, todo sería ideal. Pero México no es un país ideal.
Por un lado, tenemos a una izquierda que de manera avasalladora pasará una ley en esta semana despenalizando todo tipo de aborto (oh, perdón, no es aborto, es "interrupción del embarazo") sin consultar a sus votantes (que por cierto, una de las propuestas del perredista López era someter esa clase de decisiones a referéndum). Por otro lado, tenemos a una derecha que en vista de que a todas luces va a perder esa batalla legislativa, está acudiendo a sectores de la población que históricamente se les ha sacado de la participación política (léase: la Iglesia).
Siento que aparte de los dimes y diretes políticos, existe un problema de desinformación masiva.
La gran mayoría de las personas estaría de acuerdo con que las mujeres abortaran en caso de violación, males genéticos del bebé o peligro de muerte para la madre. Sólo hay un (enorme) problema con eso. Ya es legal.
Durante la administración de Rosario Robles se aprobaron esas como las causales para provocar un aborto de manera legal. Al parecer la famosísima Ley Robles se les está olvidando incluso a los perredistas que la formularon.
Otro problema (y muy grave) es el hecho que una fuerza enorme esté entrometiéndose en el debate nacional. Naturalmente estoy hablando del Papa.
Estoy totalmente de acuerdo con que la Iglesia se manifieste; es una institución de culto y espiritual y tiene derecho a tener sus dogmas. Lo que es cierto es que Ratzinger no debería tener derecho de manifestarse, no por ser Papa, sino porque a final de cuentas es un jefe de Estado y se puede ver como un acto injerencista.
Para agregar más a los problemas es la falta de intercambio y participación entre los partidos y los ciudadanos.
Para ejemplificar esto, uso las palabras de la dirigente del PAN en el DF en una entrevista con Adela Micha. El PAN insiste en que se debe llevar a referéndum esa modificación al código penal con el argumento (dogma de fe, que dijo Micha) de que si se le informa en plenitud a la población, votarían en contra. A pregunta expresa de qué haría el PAN si la ciudadanía dijera que sí quiere el aborto, respondió que aún así el PAN mantendría su posición.
Hay aquí una contradicción enorme entre el discurso de preguntar al de seguir el mandato popular y me atrevo a hacer una pregunta todavía más atinada: si el PAN no está dispuesto a seguir el mandato ciudadano por medio de una vía que ellos proponen, ¿realmente el PRD estaría no obligado, sino medianamente dispuesto a acatar la voluntad del referéndum? Yo respondería que no, pero de nuevo, no soy político.
En resumen: la izquierda debería admitir que todas las manifestaciones de ciudadanía organizada son opinión pública válida, no sólo las que ellos organizan. La derecha debería de dejar de acudir a organizaciones religiosas para evitar conflictos con la historia del país. El debate debería efectuarse en un marco más igualitario (algo imposible) o que en serio se hiciera un referéndum y que el diputado de ese sector votara de acuerdo a lo que sus representados digan.

2 comentarios:
Despuès de la felicitaciòn a Mafalda y el manejo del tema del aborto (en el que, sin embargo, me hubiera gustado leer una toma de postura) no me queda sino felicitarte por este blog.
Respecto del aborto no tengo mucho que decir, hay gente que tiene razones bastante "razonadas" para apoyar su despenalizaciòn, sin embargo la mayorìa de las razones que escuchè por parte de legisladores y defensores a ultranza de la despenalizaciòn del aborto dejaron mucho que desear por no ser màs que ladridos y evidentes sinrazones.
Y comenzando por ese eufemismo respecto del cual bien haces menciòn: interrupciòn del embarazo. Què acaso luego lo pueden retomar? Es necesario, y màs en asuntos de esta delicadeza llamarle a las cosas por su nombre.
En cuanto al tema toral, el aborto mismo, me resulta alarmante que se le haya hecho considerar como un "derecho de la mujer para decidir". Y de ninguna manera niego a las mujeres el derecho de decidir sobre muchas cosas, pero hago una tajante excepciòn en este caso. La decisiòn en cuestiòn no recae sobre la vida misma de la mujer, recae sobre una vida ajena a ella. El embriòn es sustancia y no accidente, es en sì y no en su madre. Por lo tanto en este caso es preciso recordar que nuestra libertad termina donde comienzan los derechos de los demàs.
Decìa una asambleista del partido que me ha privado de la tolerancia democràtica que en mi habìa: "còmo nos piden que demos en adopciòn a los niños, que los regalemos como si fueran cosas?". Y yo me preguntaba al escucharla: no es mejor regalarlos cual cosas (que ni siquiera me queda tan claro) que arrancarlos y tirarlos cual tumores? què les resulta màs digno?
Lamentablemente me acabo de enterar que el PRD ya tiene 18 años, eso es poco màs de 12 semanas. Se me fue la oportunidad... Y creo que don Cuauhtèmoc al ver en lo que ha ido a parar su partido, està pensando lo mismo... Saludos. E.P.
Qué puedo decir?, genial, hasta parece editorial de periódico de alto presupuesto.
Yo estoy a favor de la despenalización del aborto, y del aborto como tal en algunas circunstancias (nótese que es diferente una cosa de otra).
Pero bueno, no puedo decir mucho que no se haya dicho ya en este tema, así que mejor guardo silencio. Espero un update pronto, señor.
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