lunes, 23 de abril de 2007

Aborta al legislador, no a la ley ni a la vida

Admito que iba a empezar esta edición de According to Paco con una línea graciosa que agarrara la atención de mis 0 lectores, pero la realidad es lo suficientemente graciosa sin moverle mucho.
Me choca tener que reducir el espectro político a la caricatura de derecha mojigata e izquierda extremista, pero en serio que los hechos políticos de los últimos días me obligan no a caricaturizar por mi propia mano, sino simplemente a describir la caricatura.
Como el título indica, voy a hablar del aborto. Este NO es un panfleto a favor del aborto y menos uno en contra. Aunque tengo una opinión sobre el tema, no es esa la que quiero expresar. Quiero más dejar ver cómo está desenvolviéndose el debate (o la falta de él).

En esta esquina, con pantaloncillo azul y un peso micro-mosca en el DF, la derecha mojigata.
En esta otra, con pantaloncillo amarillo, con tintes tricolores, azul-rojos y de cualquier partido que se quiera poner la camiseta de liberal, la izquierda extremista.

Me parecen interesantísimos varios aspectos que al parecer son el discurso recurrente
1- Cuando los de izquierda se manifiestan, es por el bien de la gente. Cuando lo hacen los de la derecha, es para fomentar el oscurantismo
2- Cuando la izquierda saca gente a manifestaciones masivas y bloquean calles, se le llama defensa de la democracia. Cuando lo hacen los de la derecha, son provocadores.
3- La Iglesia no tiene derecho a expresarse en ningún aspecto, menos cuando le convenga a la izquierda.

Esta es una aproximación (sumamente simplista) hacia el problema de comunicación que estamos viviendo. Estamos reviviendo un efecto "cállate chachalaca" sólo que en un tema sumamente profundo.
Aunque es cierto que el aborto no es la mayor preocupación que tiene el país (ni la segunda, ni la tercera, ni la centésima), también es cierto que por involucrar directamente a la vida tienen un peso en la opinión pública muy elevado.
El problema real de comunicación aquí no es que se debata el tema. Si los partidos en serio debatieran el problema de raíz, discutieran puntos y no posiciones, todo sería ideal. Pero México no es un país ideal.
Por un lado, tenemos a una izquierda que de manera avasalladora pasará una ley en esta semana despenalizando todo tipo de aborto (oh, perdón, no es aborto, es "interrupción del embarazo") sin consultar a sus votantes (que por cierto, una de las propuestas del perredista López era someter esa clase de decisiones a referéndum). Por otro lado, tenemos a una derecha que en vista de que a todas luces va a perder esa batalla legislativa, está acudiendo a sectores de la población que históricamente se les ha sacado de la participación política (léase: la Iglesia).

Siento que aparte de los dimes y diretes políticos, existe un problema de desinformación masiva.
La gran mayoría de las personas estaría de acuerdo con que las mujeres abortaran en caso de violación, males genéticos del bebé o peligro de muerte para la madre. Sólo hay un (enorme) problema con eso. Ya es legal.
Durante la administración de Rosario Robles se aprobaron esas como las causales para provocar un aborto de manera legal. Al parecer la famosísima Ley Robles se les está olvidando incluso a los perredistas que la formularon.

Otro problema (y muy grave) es el hecho que una fuerza enorme esté entrometiéndose en el debate nacional. Naturalmente estoy hablando del Papa.
Estoy totalmente de acuerdo con que la Iglesia se manifieste; es una institución de culto y espiritual y tiene derecho a tener sus dogmas. Lo que es cierto es que Ratzinger no debería tener derecho de manifestarse, no por ser Papa, sino porque a final de cuentas es un jefe de Estado y se puede ver como un acto injerencista.

Para agregar más a los problemas es la falta de intercambio y participación entre los partidos y los ciudadanos.
Para ejemplificar esto, uso las palabras de la dirigente del PAN en el DF en una entrevista con Adela Micha. El PAN insiste en que se debe llevar a referéndum esa modificación al código penal con el argumento (dogma de fe, que dijo Micha) de que si se le informa en plenitud a la población, votarían en contra. A pregunta expresa de qué haría el PAN si la ciudadanía dijera que sí quiere el aborto, respondió que aún así el PAN mantendría su posición.
Hay aquí una contradicción enorme entre el discurso de preguntar al de seguir el mandato popular y me atrevo a hacer una pregunta todavía más atinada: si el PAN no está dispuesto a seguir el mandato ciudadano por medio de una vía que ellos proponen, ¿realmente el PRD estaría no obligado, sino medianamente dispuesto a acatar la voluntad del referéndum? Yo respondería que no, pero de nuevo, no soy político.

En resumen: la izquierda debería admitir que todas las manifestaciones de ciudadanía organizada son opinión pública válida, no sólo las que ellos organizan. La derecha debería de dejar de acudir a organizaciones religiosas para evitar conflictos con la historia del país. El debate debería efectuarse en un marco más igualitario (algo imposible) o que en serio se hiciera un referéndum y que el diputado de ese sector votara de acuerdo a lo que sus representados digan.