jueves, 23 de octubre de 2008
Mudanza
De aquí en adelante, publicaré paralelamente con el proyecto de la revista Zatch en mi página personal, fuera del drama de Blogspot.
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lunes, 15 de septiembre de 2008
Gritos, sombrerazos, y otras reflexiones del Grito
Para conmemorar el aniversario del famosísimo Grito de Dolores (que, como dato cultural, el 16 de septiembre de 1810 fue domingo), According to Pac se viste de verde, blanco y rojo con unas cuantas reflexiones acerca del tema.
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“Uno loquito, el otro manquito”
En una sección de la versión virtual de Reforma llamada muy atinadamente “Grillavisión”, hacen la comparación de López Obrador y Calderón en sus respectivos estatus físicos y mentales (no en ese orden). Subidísimo en su caballo de Presidente Pejítimo, AMLO irá al Zócalo y dará su grito para decir que viva México, viva la defensa del petróleo y que viva él. FCH posteriormente entrará con toda la ceremonia protocolaria (y con la respectiva usurpación de señal de todos los canales de tele local) a dar su grito de independencia. La pregunta (muy ociosa) que surge es: ¿cómo va a ondear la bandera Y tocar la campana a la vez nuestro Chaparrito, Pelón, Manco y de Lentes?
El cuadro es bastante cómico y ameritará verlo en televisión, pero amerita más el uso neuronal el hecho de que este grito es un retrato bastante fiel de lo que va del sexenio calderonista. FCH ha tenido que esperar a que los opositores hagan lo que se les dé la gana (bloquear el congreso en el caso de los perredistas, bloquear calles como los maestros, romperlo todo de manera terrorista como el EPR) para que luego él pueda cumplir con las ceremonias que manda la investidura. No impone el orden correcto; sólo espera y luego actúa. Es a veces atinado esperar a que todos armen su teatro para luego ponerse a trabajar, pero desafortunadamente, el Presidente está más manco de lo que aparenta. Una vez que entra a escena, no puede arreglar las cosas porque o está imposibilitado o porque están más descompuestas de lo que parecen.
Sería absurdo pensar que todos los problemas son por culpa de Calderón, pero sería igual de absurdo ver las cosas en un plan de “es que no puede actuar, por eso está así”. Esa aproximación berrinchuda maniató a Fox y a todo México durante un sexenio
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Gastos en todo, menos en lo que se debe
Escuchando el radio me enteré de un dato tan interesante como estresante: en promedio, cada familia mexicana gastará 100 pesos en banderas, cornetas y artículos desechables con motivo de la Independencia. Sí, es cierto, esos cálculos son bastante falaces porque no TODAS las familias van a comprar cosas (yo no compré nada), pero sí la gran mayoría comprarán como mínimo algo de alcohol (nada barato, por cierto) para celebrar.
No estoy en contra de las celebraciones. Son la excusa perfecta para relajarse y sirven en el gran orden de las cosas como una válvula de escape para los problemas comunitarios, pero sí estoy en contra del brutal despilfarre en fiestas en México.
Si extrapolamos la lógica de gastar bien en fiestas no sólo al día del Grito sino a fiestas de XV años, bodas, graduaciones, et al, veríamos que si de por sí el dinero está muy mal distribuido (porque me parece que en un post anterior comprobé que no es que no haya), lo gastamos como país de una manera bastante tonta.
Imaginen, por ejemplo, la fiesta del Santo de un pueblo determinado. Es cierto, la gente está más feliz temporalmente, pero los gastos no compensan ese pequeño brote de felicidad.
En todo caso, aprovecho para desearles feliz conmemoración del Grito (porque la independencia como tal deberíamos celebrarla el 27 de septiembre [y si no saben por qué, corran y estudien Historia]) y si toman, procuren no atropellar gente.
jueves, 26 de junio de 2008
La divina tragedia
La semana pasada ocurrió un hecho lamentable en el Distrito Federal. Todos los noticieros, ávidos de información capaz de crear conmoción y alimentar el morbo, fueron como pirañas hambrientas hacia el caso.
La discoteca News Divine fue el objetivo de un operativo para, según dicen las autoridades, encontrar venta de alcohol a menores y venta de droga al menudeo.
Hasta aquí, las cosas son enteramente deseables. Aunque no es absolutamente nada nuevo que haya delitos en los antros de
No puedo decir que ignoro el por qué. Es imposible que un gobierno, cualquiera que sea, opere en un lugar en donde la delincuencia en todas sus índoles está metida en el código mismo de la sociedad sin hacer ciertas concesiones o hasta tratos con los delincuentes. No es lo deseable, pero es lo posible, en términos del perverso imaginario político mexicano.
El verdadero problema degeneró en lo que ya conocemos: un operativo muy mal planeado, policías que abusaron de una autoridad incorrectamente aplicada, burlones y violentos y un gobierno incapaz de asumir las responsabilidades correctamente.
Esa fue una breve reseña para quien no conozca el problema que hubo en el antro (y que posiblemente viva debajo de una piedra, pero este es un espacio de opinión, no de periodismo y en realidad hay bastante que pensar aquí.
Reitero ad nauseam lo que he dicho: los seres humanos somos animales coyunturales. Todos sabemos que esa clase de cosas pasan de manera cotidiana en ambientes cercanos a nosotros, pero se requiere una tragedia (y su correspondiente cobertura mediática) para que nos preocupemos por ello.
Es realmente aplaudible que la opinión pública generalizada se haya enfocado en una línea primordialmente: la del abuso, asesinato y maltrato a los jóvenes. En cuanto sucedió eso, supuse por un momento dos posibles escenarios que no son totalmente excluyentes: que la opinión pública se centrara en linchar a los policías o que la opinión pública fuera directamente con el jefe de ellos: Marcelo “el caballo amarillo” Ebrard.
Tengo que reconocer una cosa de Ebrard y es que es un animal político como pocos. Es cierto que su asunción al poder del D.F. tuvo mucho que ver con su padre político, López, pero también es cierto que en los últimos tiempos ha separado su actividad política (ojo, no su discurso) de las líneas de AMLO, muy posiblemente por tener aspiraciones presidenciales.
Cada regla tiene una excepción. El linchamiento discursivo a la policía efectivamente sucedió. Para el otro día, todos los noticieros mostraban imágenes de policías haciendo cercos, utilizando el poder de la cámara para dejar los bandos de las víctimas y los victimarios muy claros. Eventualmente iba a tener que llegar el momento de rendición de cuentas.
Ese fin de semana, el Gobierno del DF se mostró muy tibio. Posiblemente no habían medido la magnitud política (y social, claro) del asunto. El miércoles pidió licencia el delegado de
Usando la lógica del político que busca un hueso mucho mayor en 3 años y cacho, pensaría que Marcelo iba a sacrificar a su amigo, compadre y correligionario (no por perredista, sino por lopizta) Joel Ortega. No fue así.
Durante el gobierno de López Obrador en la capital, hubo un incidente de linchamiento mediático (y en ese caso, también literal) hacia la policía cuando el mismo Ebrard era jefe de Seguridad Pública. López Obrador eligió dar una reprimenda verbal (me imagino unas nalgadas de un padre condescendiente a un hijo que no escuchó el sermón) y Fox decidió usar las atribuciones del Presidente sobre el secretario de seguridad pública local, que son absurdas a mi parecer, para destituir a Marcelito de su posición. López decidió cambiarlo de secretaría, dejándolo bajo su protección política.
Al parecer lo que bien se aprende, no se olvida.
La respuesta lógica sería que Calderón retirara a Ortega de su puesto, sin embargo, hay matices que podrían variar la rapidez de esa decisión (ya que no dudo que lo haga eventualmente).
Posiblemente el Chaparrito Pelón de Lentes espere a que el GDF sufra todas las consecuencias de la furia de los medios (2 semanas como máximo, las notas se vuelven viejas eventualmente) y después destituya a Ortega. Actuar en este momento podría ser visto como una provocación, injerencia y violencia hacia el gobierno favorito de la disidencia mexicana. Dejar que las cosas reposen podría servir para debilitar a ese mismo gobierno.
La otra opción, menos posible y políticamente más arriesgada, es que FCH no se meta con el problema, lo maneje a nivel oficial pero no tome acción. No sería particularmente sabio ya que la opinión pública lo podría considerar debilidad, cosa que los Lopiztas serían muy prestos a utilizar. Por otro lado, un correcto cálculo político y unos discursos bien planeados sobre la inseguridad podrían suponer una comparación entre un gobierno de un color y otro.
Es indisoluble este asunto, para bien o para mal, que estamos a un año de las elecciones intermedias. Este será el momento en que los amarillos y los azules pueden hacer su último movimiento para engatuzar al electorado con su idea de nación. La violencia es la mayor preocupación del grueso de los mexicanos. Quien logre resolver este conflicto a su favor, tendrá una palanca importante para la elección de 2009.
…Aunque eso no significa que alguno de ellos vaya a salir como el auténtico ganón, pero esa (en palabras de
